Ponle límites a tu jefe
Viernes, 16 Mayo 
Tener a tu jefe fuera de la ciudad te da la oportunidad de ayudar a otros directores de la empresa. No obstante, no dejes que tu buena disposición se convierta en una trampa. Muchos asistentes no establecen límites claros con los otros directores de la empresa y comienzan a hacerse cargo de tareas que no les corresponden. A continuación, algunas reglas para cuando tu jefe está de viaje:
Sigue una agenda estricta. Esto incluye respetar el horario del coffe break del mismo modo que respetas las horas laborables y tus obligaciones.
Prepárate para marcar una raya divisoria. Tu jefe no está allí para protegerte de esos compañeros agresivos que podrían intentar sacar provecho de esta situación de constante ausencia. Si alguien te pide que hagas algo, evalúa si esto te resulta provechoso y, en todos los casos, defiende tu tiempo. ¿Realizar esta tarea interferirá con las fechas límites de tus trabajos originales? ¿Te pondrá en riesgo de desatender cuestiones más importantes para ti y para tu jefe? ¿Te pondrá en riesgo de perder las llamadas que tu jefe pudiera realizar desde su destino? Si se trata de un pequeño favor, puedes pensarlo. No obstante, si es una petición fuera de lo común y sientes que no podrás hacerlo, simplemente alude que no tienes tiempo.
Acepta órdenes para grandes proyectos sólo cuando éstas provengan de tu jefe. “Tu jefe me dijo que hicieras esto por mi…” Mmmm, ¿has escuchado esto alguna vez? Incluso cuando pudiera ser cierto, tu jefe deberá ser quien se encargue de decírtelo. Si permites que tu jefe autorice a otros a impartirte órdenes, entonces la confusión comenzará a reinar, las fechas límite caerán unas sobre otras, y ya nunca más sabrás quién está a cargo.
Monitorea tu propia conducta. Sin alguien que te esté mirando todos los días, es fácil dejar de usar tu tiempo en forma astuta. Estudia tu conducta, ya que actuar en forma profesional será fundamental para ser percibido como un trabajador serio y sacrificado. ¿Sacas provecho de la ausencia de tu jefe para tomarte el doble de tiempo para almorzar? ¿Te la pasarías hablando con tus compañeros de trabajo si tu jefe estuviera allí? Lleva un registro de cómo pasas tu día laboral y estúdialo con tranquilidad en casa. Si estás haciendo las cosas bien, felicitaciones.
