Cuando se es demasiado atractiva en el trabajo
Miércoles, 28 Mayo 
Mientras tanto, en las playas del Mar Adriático, Caterina Bonci, profesora de religión católica romana, afirmó que había sido despedida de su trabajo en una escuela administrada por el Estado por ser demasiado sexy.
El director de la escuela comentó que tanto padres como profesores se quejaban de sus faldas cortas y amplios escotes.
“En los 14 años que he tenido este trabajo, siempre he sido atacada por compañeras de trabajo y por el resto del personal por mi atractivo”, manifestó Bonci a los medios italianos.
“Y si se considera que en nuestras reuniones de padres y profesores siempre eran los padres quienes venían a verme, se puede apreciar fácilmente porqué con frecuencia era el centro de atención y blanco de habladurías”.
Bonci no logró recuperar su trabajo; Goodwin no sólo perdió la demanda, sino que también recibió una factura por los costos legales en que había incurrido Harvard.
